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Carta 2: Rogelio el Bombero

Mi segunda carta suicida, llego a las 2 semanas de haber escrito la primera. Fue como un momento de consolidación de pensamientos y responsabilidad. Ya no era una cuestión de suerte el que me llamaran, sino algo más, algo que aún no entendía muy bien.

Rogelio no vaciló y fue al grano. Me llamó una tarde, nos encontramos esa misma noche y amablemente me detallo su situación. Fue preciso en los detalles de la carta, si bien yo contaba con gran libertad autoral, existieron ciertos puntos que fueron resaltados y que no podían dejar de aparecer en tal declaración.

Carta 2:

Adorada Sofia,

Como imaginarás amada mía, en estas ultimas lineas que te escribo, quiero expresarte lo importante que has sido en mis días.

Con los ultimos chispazos de aquél fuego tremulo que guió mi vida, ansío contarte porque he tomado tan dura desición. Se que parece irónico, tantos años dedicandome a sofocar las llamas; y ahora debo luchar por mantenerlas vivas; por lo menos, mientras te explico mi profunda desolación.

Te confienzo que siempre creí que lo nuestro no funcionaría. Es que mi amor, perdóname que te lo diga, pero es que si lo piensas un poco nada más, te darías cuenta que llamar a los Bomberos por haberte quedada encerrada en el ascensor, no es una buena idea. Que sabemos nosotros de ascensores!!?? Si toda la vida, siempre que sonaba la sirena nos tirabamos por un tubo!… pero nunca por un ascensor.

Se que parece una tontería lo que ahora te digo, pero para mí éso fue el presagío de que las cosas no seguirían bien. Y no me puedes negar que me he equivocado, porque si no te has dado cuenta mi angel, ésta es una carta de suicidio…evidentemente algo no estaba bien.

Perdóna, las palabras salen solas y ya a mis manos no las controlo. Supongo que entenderás ésto de perder el control? Porque solo así se entiende lo que me has hecho sufrir…Sí, ya me he enterado. Que esperabas? Es que tu sabes como son estas cosas, no se pueden ocultar bajo el velo del amor.

No llores. Te perdono. Es que cuando se ama a alguien, uno entiende por primera vez con claridad la inmensidad de la palabra perdon. Pero tendrás que comprenderme, esa inmensidad, aunque grande, tiene un limite; y no he podido perdonar que tu piel se haya entrelazado con otro cuerpo…sobre todo porque era el Cuerpo de Bomberos donde yo trabajaba!. Esto si no lo he podido soportar!. Se que uno puede disculpar un engaño, dos y hasta tres, pero es que son más de cientocincuenta personas las que trabajan alli!!.

Sofía, no quiero ponerte mal, ni yo tampoco alargar esta agonía. Es por eso que hoy estas leyendo esta carta que amablemente te la ha hecho llegar mi abogado. Le pedí a él que te la entregará, ya que fue con él que realice mis últimos arreglos de mi largo descanso. Sabes que siempre fue mi deseo que me cremaran (tal vez un fetichismo que adquirí por trabajar entre tanto incendio) así que eso fue lo que hice….y me prendí fuego con la casa y todo.

Espero que entiendas, que ésto no es una venganza, sino simplemente una forma de protejerte. No quería dejarte nada que te hiciera recordarme y provocarte una angustía mayor a la que supongo que ya tienes.

Ojalá no te “consumas” en llanto. Amor me despido hasta la eternidad, con el recuerdo marcado a fuego de tu imagen.

Incandecentemente tuyo, Rogelio.

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